Cine Chileno: La vida de los peces

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«La vida de los Peces» es una película chilena del año 2010 del director nacional Matías Bize y del productor Adrián Solar.

El film está protagonizado por el actor chileno radicado en Estados Unidos, Santiago Cabrera, la reconocida actriz Blanca Lewin y en papeles secundarios personajes como Sebastián Layseca y Antonia Zegers.

La película se desarrolla en la casa de uno de los amigos de Andrés, el protagonista, quien vuelve a Chile desde Berlín tras 10 años como escritor viajero. El drama llega cuando el presente busca solucionar los problemas nunca solucionados en el pasado, recordando en el telespectador esos cabos sueltos que todos tenemos.

Un mundo instrospectivo y simple en lo visual, pero cargado de sentimientos y remembranzas en el área interior de los personajes, quienes unidos por un amor que no fue, van teniendo que tomar decisiones y analizar segundas oportunidades.

La película parte con diálogos muy íntimos luego que «Andrés» vuelve a Chile desde Alemania, luego de varios lustros sin ver al grupo de amigos más importante de su vida. La situación se convierte en un momento incómodo al ver cómo estos partners tienen una vida familiar muy distinta, marcada por los hijos por ejemplo, a diferencia de las opciones de vida que ha tomado el protagonista.

Dentro de esta junta de amigos se produce el típico y tenso reeencuentro con la ex polola, interpretada por Blanca Lewin, quien tras esperar por años a Andrés ya tiene su vida hecha con mellizas incluidas.

En la historia trasciende la idea de que el personaje llega a un mundo que le perteneció, pero que ahora ve como un simple turista, alejado del arraigo que tuvo antes y con una distancia que a veces conviene, y por momentos incomoda.

En el minuto 17 pareciera que viene un punto de quiebre y que se comenzarán a desanudar ciertas cosas que quedaron inconclusas pero la película se desenvuelve lentamente.

Uno de los momentos bien logrados es el silencio de diálogos que transcurre mientras suena en vivo la canción «Nubes» de Inverness, donde el espectador alcanza a percibir la química de los protagonistas, demostrada con fuertes miradas cruzadas que revelan que el pasado no quedó bien cerrado.

El primer gran quiebre de un largo pasar dentro de la casa es cuando «Andrés» se encuentra en la terraza con la hermana chica de uno de los amigos del grupo, que antes era una niña pero ahora es una mujer dispuesta a conquistarlo. Este quiebre ocurre recién a los 29 minutos de comenzada película.

Entre medio de lo anterior aparece el fantasma de una muerte pasada, supuestamente enterrada, pero que finalmente está más viva que el propio protagonista.

En un mundo de obviedades empiezan a surgir recuerdos y nostalgia de lo que podría haber ocurrido si se hubiese hecho lo que no se hizo.

Es aquí donde aparecen diálogos como «nunca hicimos muchas cosas, nunca viajamos juntos, nunca bailamos», o regaños como «es bien fácil andar de viajero en tránsito viendo el mundo como turista, lo difícil es quedarse y bancarse el día a día».

Si bien se aprecian los silencios y la contemplación, a veces se abusa del recurso. Sirve, pero cuando ves la película en un estado de tranquilidad absoluta muy tarde en la noche.

La obra fue financiada por fondos del Consejo de la Cultura y las Artes, además de la participación de ARTE Francia y Televisión Nacional de Chile. La película fue la candidata chilena a los premios Oscar y ganó el premio Goya a mejor película extranjera.

Puedes ver «La Vida de los Peces» desde Youtube haciendo click en la siguiente imagen:

La vida de los peces

Escenas elegidas:

El plato típico y la conchesumare

No hay tele en la pieza

Las embarazadas pueden ser muy calientes

El semen y las arrugas

Inverness y su tema «Nubes»

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