Cómo habría sido la historia si Noé hubiese sido chileno (webeo del año 2001)

Acercándose el fin de los tiempos, el Señor le habló a Noé y le dijo:

«Dentro de 6 meses haré llover cuarenta días y cuarenta noches, hasta que la tierra sea cubierta de agua y toda la gente mala (milicos, comunistas, los que están en DICOM, los periodistas deportivos, los parlamentarios, vendedores de AFP, etc.) sea destruida. Pero quiero salvar a los buenos y a dos criaturas de cada especie viviente en el planeta. Te ordeno entonces, construir un Arca.»

Y entre rayos y centellas le dio las instrucciones de lo que debía hacer, mientras tembloroso Noé sólo atinaba a decir:

Okey, mi Señor, Okey, Okey… (el Noé chileno ya había visitado Miami, por lo cual hablaba inglés).

Seis meses y comenzará a llover – tronó el Señor – más te vale weón tener el Arca lista a tiempo, o aprende a nadar por el resto de tu vida…!

Pasados los 6 meses, el cielo se nubló de golpe y el diluvio comenzó.

El Señor se asomó entre los negros nubarrones y pudo ver a Noé en el patio de su casa, pero no vio ninguna Arca.

P’tas gueón… y donde está el Arca ? preguntó furibundo.

Perdóname Señor – suplicó el pobre hombre – hice lo que pude, pero encontré puros problemas. Todo empezó al tener que obtener un permiso de construcción y pagar para poder sacar los planos, con un arquitecto mas sinvergüenza que la cresta, porque las Arcas no entraban en la Ley del Mono (¿?).

Después de eso me exigían que el Arca tuviera un sistema de seguridad contra incendios, lo que pude arreglar mojando al funcionario municipal con una parrillada en la Cuca.

Entretanto, los vecinos se quejaron de que yo estaba construyendo el Arca en una zona residencial, y en eso perdí varios días hueviando en la municipalidad.

Además que al no contar con un poder notarial que me acreditara como representante legal tuyo, con la comparecencia de 2 testigos, complicó aún mas todos los trámites que a continuación te explico:

– Con la secretaria de Hacienda fue otro desmadre, perdonando la expresión, ya que por tratarse de un proyecto de gran magnitud, no nos quiso registrar como PYME, Taller Artesanal, Pequeño Astillero, ni como Asociación Pesquera sin fines de lucro, sino como sociedad anónima con actividad empresarial y que teníamos que cobrarle a los animales boletos para el viaje, con el respectivo IVA, desglosado por una máquina registradora certificada en los laberintos de la misma secretaría (menos mal que los gueones no me pidieron cobrador automático).

– Cual sería mi sorpresa cuando recibimos una notificación del SII por un adeudo ya con multas y recargos por efectuar el trámite fuera de plazo.

– Aquí cagamos porque nos quedamos sin plata, por lo que tuve que vender el auto, aumentar mi línea de sobregiro y tirarle unos cheques a un prestamista (que el muy maracx me los tiró antes de la fecha!).

– Pero el principal problema fue conseguir la suficiente madera para fabricar el Arca, pues la CONAMA no quiso entender que se trataba de una emergencia, y cuando dije que eran órdenes tuyas para salvar a la especie humana y a los animales, me preguntaron si era gueón, o esta era una nueva campaña del comando de Lavín,… o qué ??

– Entonces aparecieron los de la CUT que, apoyados por la Secretaría del Trabajo me exigieron dar empleo a 100 carpinteros cesantes.

– Mientras tanto empecé a buscar los animales de cada especie y tropecé con el SAG, SERNAP, y CONAMA, que me obligó a llenar mas formularios que la cresta y pagar otros tantos impuestos. Luego, me salieron al camino la Fundación de Conservación Ecológica, los comunachos de Green Peace, me demandó Douglas Tomkins por apropiación indebida e invasión de territorio y tuve que apretar cachete sin pescar ni un solo
bicho.

– También me pidieron la elaboración de un estudio de impacto ambiental en la zona y en el país. Después de entregar mas de 25 Kg de papel firmados y legalizados ante notario público, me devolvieron toda la documentación, porque falta mi estado de situación, y el financiamiento CORFO, el que tenía que ser aprobado por un Banco, pero con la mansa cagaita que tenía en DICOM, con los cheques del prestamista, no me lo aprobaron.

– Para poder darles de comer a los animales durante su estancia en el Arca, había que tramitar ante el Servicio de Salud el permiso correspondiente para la manipulación de alimentos, quedando pendiente la auditoría a las instalaciones donde se prestaría el servicio. Junto a ello, tenía que sacarle un carné sanitario con foto a cada uno de los animales, con su huella digital. Imagínate el manso carné que tuve que hacerle a la culebra, ocho carnés para el pulpo y la foto carné de la jirafa salía mas cara que una campaña presidencial.

– La ONEMI, por su parte, me pidió un plano de la zona que se iba a ser inundada y le envié un globo terráqueo. Ahí terminaron por mandarme a la chucha por loco.

– La Gobernación Marítima exigió que el Arca se le sacara una matrícula como transporte naviero para poder navegar por las costas y canales de Chile y Aguas Internacionales, ante la Oficina de Pilotaje hubo que tramitar las solicitudes correspondientes en triplicado, así como su verificación, a pesar de no tener motor.

– Por último, los tiras me hicieron un allanamiento en busca de drogas y me desbarataron lo poco que ya había logrado avanzar en la construcción del Arca.

Entonces el cielo empezó a despejarse, salió el sol y un arcoiris iluminó el firmamento.

¿Quiere esto decir, que vas a destruir la tierra? preguntó Noé.

No !!! Respondió Dios – No hace falta, ustedes se están encargando de eso!!!

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